Reflexión sobre el arbitraje

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Felipe Ferrin

Desde siempre he alabado a los árbitros extranjeros que a diferencia de los nacionales suele controlar los partidos con bastante eficacia. Pero estos últimos partidos me han hecho ver que la clave no es la nacionalidad.

No quiero generalizar, no quiero cambiar mi opinión formada por las miles de impresiones que me han causado los colegiados extranjeros durante años por el fallo que ha tenido uno en un partido.

Tampoco quiero caer en culpar a una supuesta mano negra procedente de lo más alto de la UEFA como causante de todos nuestros males europeos, aunque los hechos me lleven a ello....

El verdadero objetivo de este artículo no es otro que profundizar en la palabra "respeto" y las actuaciones arbitrales que derivan de ella.

Durante años hemos visto cómo nuestro eterno rival ha influido incisivamente en el comportamiento de los árbitros sobre el campo. Ellos mismos lo han reconocido, quejarse públicamente de forma exagerada es una estrategia que han usado todos los años y que todos los años les ha dado resultado.

Las declaraciones de sus dirigentes inciden directamente sobre la base del Comité de Árbitros y su repercusión social en los medios es algo más que exagerada.

Podemos resumirlo como "acción-reacción", "quejarse-beneficios", cuando no ha pasado ni una semana de dichas declaraciones, el club recibe misteriosamente ciertas ayudas que no pasan desapercibidas a la vista de los aficionados no merengues. Pero no todos los clubes tienen ese poder de ser escuchados ni mucho menos de ser comprendidos y posteriormente ayudados.

Qué fácil es pitar a clubes como el nuestro, equivocarse en partidos como los del pasado domingo, nadie lo va a escuchar, nadie lo va a ver, nadie se va a quejar, nadie va a calificar de "verdugo" al árbitro.

Ahora bien… ¿Por qué esta falta de respeto? Entiendo que 12 años sin jugar la máxima competición europea influya en la reputación continental y más, después de ver la diferencia entre las sanciones impuestas por la UEFAS a los equipos "grandes" y a los menos experimentados pero… ¿Y en España? ¿Nuestro palmarés no merece infundar cierto respeto en la repercusión mediática de nuestros actos?

Es duro tener que reconocer que la actuación de los árbitros, la repercusión social, la presión de los medios y un largo etcétera viene predeterminado por una fama adquirida o por los éxitos cosechados en el pasado, es duro, muy duro pero es la realidad.

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